viernes, 24 de abril de 2009

Hacer un trío pero no de ases


Mi nombre es Paula, tengo novio desde hace cinco años y siempre he querido introducir un vibrador en la relación de pareja, pero no sé cómo puede reaccionar él. Te pediría que me ayudaras un poco a la hora de explicárselo a él para que no le siente mal.

Querida Paula, hablas de un vibrador como si fuera una bomba atómica o algo por el estilo. Tus palabras transmiten pavor, el horror de una mujer cohibida. No seas inocente, ya lo fuiste el día de tu primera Comunión. Ahora hay que ser más atrevida, no tener tanto miedo; lo peor que puede pasar es que te deje. Como ves, no tienes nada que perder.
Tu novio seguramente estará pensando lo mismo. No sabrá cómo pedirte que te dejes poner el culo como la bandera de Japón, por ejemplo (si es que no te lo ha puesto ya) A lo mejor te llevas una sorpresa y cuando le enseñes el vibrador te lo quita de las manos y se adueña de él.

Una de las cosas que más estoy detectando desde mi posición de asesora íntima es la falta de comunicación entre las parejas. Unos por otros, y la casa sin barrer. Cuántas cosas os estáis perdiendo por “ el qué dirá”.
Pero a lo que vamos. Yo te voy a explicar cómo convencer a tu novio para que se anime a admitir un complemento como el vibrador, que no es más que eso: un complemento para enriquecer la relación sexual. Aquí van unas premisas para que ese momento sea un éxito y el vibrador no acabe volando por la ventana.

- Lo primero es que nunca debe interpretar que es un sustituto. En estos casos, te puedes encontrar con frases como “¿No tienes bastante con lo que te doy yo?” o “A mí no me traigas nada que lleve pilas”. Él se tiene bien aprendido el discurso. Cagada. El vibrador es un juguete que ayuda a romper con la rutina, a darle más vidilla al juego, y así se lo debes dar a entender. Dile “tu rabo mola más, pero mejor dos que uno”. ¿Por qué no tener una de carne en una mano y otra de plástico en la otra?


- El vibrador no es sólo para ti. Vale que sea un juguete para penetrar, pero es un vibrador, y eso significa que vibra. A los hombres les encantan las vibraciones tanto o más que a nosotras, ya que las terminaciones nerviosas de su piel son iguales que las nuestras. Podéis jugar con él en vuestros preliminares y usarlo mutuamente. Él te penetrará con él, o simplemente lo usará para masturbar tus zonas íntimas, desde el cuello hasta los dedos del pie, y tú lo puedes usar con él por igual. Lo más probable es que no te deje que descubras el lado oscuro de su arco del triunfo, pero cuando se lo coloques en la punta del glande o, mejor aún, en el perineo (esa zona de piel que va desde el final de los testículos hasta el ano) no te dejará que lo sueltes. Ese punto es estratégico y nunca falla; anatómicamente es una prolongación interna de su pene. Salvo que sea frígido, le encantará. Prueba a acariciarle ahí y el vibrador y él se harán amigos para siempre.


- Esto es para muy muy principiantes, casi para mormones: si te presentas con un vibrador realístico, es decir, con forma exacta de pene, y más grande que el suyo, es más probable que se le hinche la vena del cuello. Hay que empezar poco a poco. Consigue un juguete algo más discreto, que le dé confianza e hinche su ego. Que se sienta superior. Uno con forma de gusanico o delfín, o simplemente que no le recuerde al pene de un elefante, bastará.


- Juega a presentárselo de forma original. Nada de llegar desafiante con el vibrador a modo de espada de Darth Vader, o de que te pille con las manos en la masa en la cama como en las escenas de cuernos de las pelis. En serio: probablemente pensará que le estás traicionando. Prueba a sacarlo mientras estáis en el tema, como quien no quiere la cosa. Que cuando menos se lo espere lo tenga vibrando entre huevo y huevo. O mejor aún. Escóndelo entre sus cosas con una notita del tipo “Esta noche montamos un trío”.


- Por último, él tiene que ver que el vibrador es su aliado, que le hace pasar buenos momentos también a él. Mientras te penetra, coge el vibrador y colócatelo en el bajo vientre (o en la garganta si es el caso). Él notará las vibraciones y le dará mucho gusto. O, mientras te penetra, alarga el brazo y estimúlale los testículos. Se trata de un juego para los dos, y, como siempre digo, la única barrera es vuestra imaginación.


Como ves, un vibrador tiene muchas más funciones que acabar dentro de ti. En resumen, acuérdate del TIC, las claves del vibrador en pareja : Tacto, Imaginación y Compartimiento entre ambos. Ah, y no te alarmes: igual te levantas un domingo y te los encuentras a los dos sentados en el sofá viendo las carreras. Buena señal. Suerte, amiga.

Máximo placer en la mínima expresión


Angy, probé con mi novio la anilla Durex y nos gustó, pero nos supo a poco. ¿Tienes otro modelo que sea más cañero? Viuda Negra.

Con ese nombre y pidiéndome algo más cañero, me vienen imágenes feas a la cabeza. No sé si recomendarte juguetes a los que puedas dar un uso poco adecuado.
En efecto, amiga, la anilla Durex está muy bien para ir mojando el churro, pero si sois de los que siempre queréis más, es hora de probar otras anillas más potentes, mejores en calidad y sensaciones. Una anilla que os recomiendo es la de Natural Skin. Está hecha de un material que simula la carne humana, por lo que el roce es muy placentero. Viene acompañada de una mini bala vibradora que se le introduce en la parte superior. La anilla es elástica y se amolda a cualquier pene. Lo bueno es que tiene tres efectos: la parte granulada te proporciona vibración clitoriana regulable, su extremo inferior estimula la entrada de tu ano y el anillo actúa, además, de estrangulador. Y aquí es donde me das más miedo. Cuidado: cuando digo estrangulador, me refiero a que aprieta el miembro de tu novio para prolongarle la erección (no probar en el cuello)
¿Por qué es buena esta anilla? Por su textura, por la potencia que tiene, bastante más fuerte que la de Durex –funciona con tres pilas de botón- y por sus tres funcionalidades. Por supuesto, al ser más potente, tu novio notará la vibración en sus cositas.
Duda: ¿le apretará a tu novio? No, a no ser que tenga el pene como un extintor. En ese caso ya pasaríamos a lo que viene siendo la anilla-rueda de camión.
Pero no te preocupes, con un pene en erección puedes partir nueces. Para quedarte más tranquila, haz la prueba del albornoz mojado y se lo cuelgas en el falo a modo de percha. Este experimento te hará comprender que un pene lo aguanta casi todo.
De todas formas, si vieras que se pone muy morado, sólo es cuestión de quitarle la anilla a tiempo, antes de que coja gangrena (¡esto es broma, amigos!)
Por último, un consejo de la casa: ten la cámara de fotos a mano. Estará precioso con la anilla puesta. Echadle un vistazo en nuestra web y animaos. Suerte.