martes, 28 de julio de 2009

¿Para qué nos dio Dios la lengua?


Hola, doctora Angy, a mi mujer y a mí nos encanta atarnos y comer en nuestros cuerpos, pero ya nos hemos cansado de las frutas, las natas y otras cosas caseras. Nos han comentado que hay productos que cambian la temperatura y son comestibles, o algo así. ¿qué nos recomendarías? Somos muy golosos.

Vosotros al contrario que todo el mundo. Ahora con la llegada del verano, os queréis hinchar a calorías. Aunque el método está bien, porque luego las vais a quemar de inmediato, con lo que nos les va a dar tiempo ni a llegar al intestino.
Querido amigo, si se trata del chupeteo y el lameteo, en nuestra tienda tenemos una amplia variedad de productos de cosmética erótica que se convierten en toda una excusa para sacar la lengua a pasear. Lo de las mermeladas, natas y todo eso suena muy bien, son alimentos caseros que te hacen apaños, pero es hora de ir probando nuevas sensaciones y sabores exóticos.

Empecemos por lo menos empalagoso. Podéis probar con las mousses de Kama-sutra. Vienen en botes tipo los de gomina, y cuando los abres parecen yogures. No son comestibles, pero son besables. Se extienden por el cuerpo y te dejan la piel tersa e hidratada, además de con un aroma suave e irresistible. Los hay de fresa, chocolate, vainilla y menta. Cuidado de no dejarlos al alcance de niños y abuelos seniles, si no queréis que terminen en la sala de urgencias del hospital echando la hiel.

Y ahora entramos ya en la comida propiamente dicha.
Por un lado, tenemos el chocolate líquido, que viene muy mono en un bote de cristal y acompañado de un pequeño pincel para que lo mojéis y os hagáis bigotes, letras y todas esas moñadas en todo el cuerpo, especialmente en partes prominentes para hacer ojos y narices gordas. Truco de la casa: calentad el bote en el microondas. Cuando apliquéis el chocolate en la piel, el cambio de temperatura os resultará tremendamente excitante. He aquí lo que comentabas: para la piel, esos cambios de temperatura, tanto de frío a calor como al revés, son irresistibles. Aprovechadlo.
Si queréis seguir en plan porno-Picasso con el pincel en la mano, otra opción son las pinturas comestibles. Son especiales para parejas a las que les guste montar el cuadro. Se trata de tubos de pintura de varios colores y sabores: fresa, regaliz, menta, lima-limón, naranja… Con toda la paleta de colores podéis convertiros en Dalí y su musa Gala, o bien en un engendro abstracto de ésos pintados con todo menos con la mano.
Os aseguro que si Goya, Velázquez, Van Gogh y compañía hubieran tenido estas pinturas a mano, hubieran dedicado todo su tiempo a otras cosas. Vale, no hubieran pasado a la Historia, pero hubieran mancillado a más doncellas.
Ahora bien: los reyes de la corona son los aceites efecto calor de Kama-Sutra o Shunga. Son aceites muy dulces y algo espesos pensados para ser aplicados en aquellas partes del cuerpo donde queremos meter la lengua, o donde queramos que nos la metan, no va a ser todo dar. Pero… ¡tacháaaaaan! ¡Sorpresa! Porque estos aceites, en contacto con la saliva, reaccionan y calientan labios y lengua. Mmmmmmmmmmm, imaginaos el gustito: una boca húmeda y ardiente recorriendo los rincones más recónditos de vuestro cuerpo… Vuestra piel y otras partes del cuerpo os lo agradecerán. Además, los sabores son deliciosos: mora, sueños de fresa, mango tropical, vainilla…
Otra opción más exótica son los polvos de miel. Se trata de polvillos cuya apariencia es igual a la cocaína; de hecho, viene empaquetada igual, así que cuidado con llevarla en el coche o en el bolso al pasar por el control de seguridad de aeropuertos o lugares comprometidos. Se les llama “de miel”, pero son de sabores como fresa o mandarina. Se pueden aplicar directamente del bote, como si estuvieseis enharinando a vuestro amante como a una sardina, o bien con un plumerito que viene en el kit. Por supuesto, también se chupa. Aquí de lo que se trata es de meter la boca, da igual cómo. Lo bueno es que al ser polvo tiene una textura distinta, más excitante si cabe.
Para finalizar, os presento nuestra última adquisición: el pincel de labios efecto frío-calor de Shunga. Es como un gloss que, aplicado directamente en los labios, nos hará sentir un efecto ambiguo de frío-calor. Una vez los labios empapados en este mejunje, se trata de practicar el divino arte del placer oral, que no es precisamente escuchar a Rajoy dando un discurso.
Este efecto está diseñado para sensibilizar y excitar tanto al hombre como a la mujer en sus zonas íntimas, mientras se mantiene el nivel de sensaciones hasta el punto más álgido del orgasmo.

Eso sí, para todo esto os recomiendo que tengáis cuidado con las sábanas si queréis hacer una guarrería bien grande. Para ello tenemos en tienda nuestras sábanas de látex lavable, ideales para una sucia orgía.
Quien no chupa es porque no quiere. Hale, amigos, a entrenar la lengua, que para algo nos la dio Dios, y no para que se nos fuera la fuerza hablando. Saludos

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