jueves, 24 de septiembre de 2009

Todo lo que baja puede subir

Doctora Angy, mi novio tiene problemas de erección. Cuando estamos al tema, en los preliminares, no hay problema. La historia viene cuando llega el momento “condón”, ahí es cuando se le baja sin que podamos hacer nada por evitarlo. Intentamos la penetración pero ya es muy difícil, hay que volver a estimularle y entonces ya nos desconcentramos.
¿Qué hacemos? ¿Tiene solución esto? Estamos preocupados. Esperamos nos puedas decir algo. L.C.

Calma en las aulas, amiga. Todo tiene solución menos la muerte. Mientras tu novio tenga sangre en el cuerpo no debéis preocuparos.
No me das muchos datos sobre vuestra relación o sobre la vida de tu chico, eso es importante. ¿Lleváis mucho tiempo juntos, o por el contrario no os reconoceríais de cintura para arriba? ¿Tiene una jefa cincuentona y divorciada que le hace mobbing en el trabajo? ¿Es tu madre quien decide el color de las paredes de vuestro piso? ¿Os pasa desde siempre o es cosa de ahora? Es fundamental saber si tu novio tiene algún quebradero de cabeza especial que haga que pierda concentración durante el pinchito.
Para tu tranquilidad, te diré que este tipo de disfunciones en hombres jóvenes o de mediana edad (hasta más o menos los 60 años) siempre tienen un origen psicológico, salvo que tu novio padezca del corazón o sea diabético, por ejemplo. Eso significa que hay que buscar una causa psicológica a este bloqueo. Según parece, no es un problema físico. Mientras calentáis motores la cosa marcha, y seguramente a solas en el uno contra cinco también le va a las mil maravillas. Es el momento “caidita de Roma” cuando la cosa se desinfla como un globo pinchado. Da qué pensar.
Probablemente tu chico sienta un miedo inconsciente a no dejarte satisfecha: puede ser un problema de falta de autoestima. O miedo a dejarte embarazada. Todo esto, ojo, es inconsciente, no lo puede controlar y probablemente te lo niegue si le preguntas. Puede que sea todo a la vez, además es como un círculo vicioso. Si le ha pasado ya una vez, la próxima estará obsesionado con que no le vuelva a pasar, se pondrá nervioso, ocurrirá la profecía autocumplida y chimpún tracatrá. Otra vez. Así, hasta el infinito y más allá.

Esto son todo conjeturas. Os aconsejo que vayáis a un urólogo y le contéis el problema. No se va a descojonar, tranquilos. Ginecólogas y urólogos están acostumbrados a que la gente fantasmee en la calle sobre su inmejorable vida sexual y luego se arrastren como ratas hasta su consulta para que les solucionen sus problemas íntimos. Esto lo digo para que no penséis que sois los únicos; hasta esa pareja amiga vuestra que dice jincar como monos puede morirse de asco en la cama.
En primer lugar, el urólogo querrá descartar cualquier problema físico y le hará un análisis de sangre a tu novio. Si efectivamente no es nada físico, le remitirá a un psicólogo para tratar el origen de sus pensamientos inconscientes.
Aquí tu papel es imprescindible. Los hombres tienen grabado a fuego en el corazón y desde bien pequeños aquello de dejar satisfecha a la mujer a golpe de riñón, de ser machos ibéricos, no llorar, no ver Dirty Dancing y esas cosas del imaginario humano. Tu novio debe estar hecho mierda con esto. Es lógico: su ego está herido, por mucho que él no lo reconozca. Se siente poco hombre, una piltrafilla, vaya. Trátale con cariño, con mucha paciencia y comprensión. En estos casos es cuando de verdad se demuestra el amor y el respeto que le debes a esa otra persona. Acompáñale al médico, que se sienta apoyado. Evita los chistes de Jaimito o similares, no te rías, no te vayas corriendo a acabar la faena al baño, no pongas malas caras y, sobre todo, no hagas comentarios comparativos con los novios de tus amigas o con el semental de Joseba tu ex si no quieres hundirle en la más absoluta miseria. Sólo anímale y quítale hierro al asunto.

Mientras tanto, podéis probar con un juguete que viene muy bien para estos casos: se trata de las anillas estranguladoras. Sólo tiene que ponerse una en la base del pene para retener la erección por más tiempo. Seguro que se la viste puesta al stripper en la despedida de tu amiga Trini, si es que te acuerdas de algo aquella noche. La sangre del pene erecto funciona como un globo: si aprietas en el extremo, evitas que salga del pene -como el oxígeno en el globo-, prolongando la erección. En Sexyboom tenemos anillas de todos los tamaños y materiales para ajustarse al grosor de cada pene. También las tenemos con texturas para estimular el clítoris a la vez, así como dobles para recoger los testículos y así retener mucho más la erección. Por supuesto también las hay vibradoras. Tienes una amplia gama de anillas, casi más que en una joyería, para elegir la que más os llame la atención.
Eso para empezar. Probadla y veréis cómo notáis mejoría. Puede que esto sea temporal y no haga falta acudir a un especialista. SI se prolonga el problema, animaos e id al pitólogo antes de que esto haga mella en vuestra relación de pareja.
¡Ánimo a los dos y arriba Roma!

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