viernes, 27 de febrero de 2009

Un juego de todo menos de mesa

Doctora Angy, ¿qué juego de mesa erótico nos recomiendas a mi mujer y a mí? Roberto


Querido Roberto, como seguro que ya conocéis el teto o el hoyo, hacéis bien en ir innovando e introduciendo nuevos alicientes en vuestra vida sexual, sobre todo en una fecha tan especial como San Valentín. He aquí la primera ventaja: lo bueno de un juego de mesa erótico es que no tiene por qué ser de mesa (puede ser de baño de avión, de lavadora centrifugando o de cuarto de contadores).

Yo os aconsejo uno que contenga el juego en sí, pero que además venga acompañado de un kit de juguetes y complementos para poder consumar la partida como Dios manda: Passion Play y Clímax, por ejemplo, vienen bien completitos. Este tipo de juegos se basan normalmente en preguntas y pruebas que hay que ir superando. Para que te hagas una idea, en Passion Play el primero que llega al orgasmo pierde. Para ello deberéis entrenaros durante toda la semana.
El kit de gadgets de estos juegos, como decía, suele incluir vibrador, anilla para el pene, cuerda para ataros, condones de sabores, esposas, lubricante, bolas chinas… Por supuesto, le podemos ir añadiendo más ingredientes, hasta que el juego termine arrinconado, con las fichas y las tarjetas desparramadas por el suelo. Os voy a dar tres premisas para hacerlo más divertido:

1 – Borrar del vocabulario la palabra “No”.
2 – Acompañar la sesión de cualquier bebida espirituosa.
3 – Llamar a un/a amigo/a. Vale, esto igual no viene en las instrucciones, ¿pero quién sigue las instrucciones en esto del sexo? Ánimo, amigo.

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